Sídney (Australia).- Los pasajeros residentes en Australia y Nueva Zelanda evacuados del crucero Hondius por un brote de hantavirus permanecen «en buen estado de salud» tras ser trasladados a Países Bajos, donde serán repatriados en los próximos días a Australia en un vuelo chárter bajo estrictas medidas de bioseguridad, informaron este martes las autoridades.
El ministro australiano de Sanidad, Mark Butler, explicó en una rueda de prensa que los cuatro australianos, un residente permanente en Australia -de nacionalidad no especificada- y un neozelandés permanecen actualmente en aislamiento en un hotel en territorio neerlandés, donde son sometidos a evaluaciones médicas mientras Camberra coordina el operativo de repatriación junto a las autoridades europeas.
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«Todos están en buen estado de salud y con un ánimo relativamente bueno pese a la experiencia vivida», declaró Butler, quien añadió que el Gobierno australiano trabaja para completar «dentro de las próximas 48 horas» los complejos arreglos logísticos necesarios para el traslado de los seis, incluido el neozelandés.
El ministro detalló que las dificultades derivan tanto de la distancia entre Europa y Australia como de los estrictos requisitos sanitarios exigidos para operar el vuelo, ya que las autoridades buscan una compañía aérea y una tripulación dispuestas a realizar el trayecto bajo condiciones especiales de cuarentena y aislamiento.
Según el plan previsto, los pasajeros serán trasladados primero a una base militar de la Real Fuerza Aérea Australiana en Perth, en la costa occidental del país, y desde allí conducidos directamente al centro de cuarentena de Bullsbrook, una instalación construida durante la pandemia de covid-19 y que será utilizada por primera vez para albergar viajeros repatriados por una emergencia sanitaria.
Las autoridades australianas prevén que los pasajeros permanezcan aislados al menos tres semanas bajo supervisión de especialistas del Centro Nacional de Respuesta a Cuidados Críticos y Trauma, aunque Butler advirtió de que el periodo podría ampliarse para ajustarse a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que contempla hasta 42 días de vigilancia epidemiológica para contactos estrechos de hantavirus.
El brote de hantavirus a bordo del Hondius, un crucero de expedición de bandera neerlandesa, hizo que el barco fuera fondeado el domingo en las islas atlánticas españolas de Canarias, concretamente Tenerife, para la evacuación de los pasajeros y parte de la tripulación.
El proceso concluyó ayer, cuando el barco reanudó la navegación rumbo a Róterdam con alrededor de treinta personas a bordo, entre tripulación y personal sanitario. Tres personas han fallecido, una ciudadana alemana y dos neerlandeses.




