Washington. La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reforzó su política migratoria con nuevas disposiciones que restringen las posibilidades de permanencia legal de extranjeros en el país, incluyendo mayores requisitos para acceder a la residencia permanente y controles más estrictos sobre visas de estudiantes y periodistas.
Las medidas, que serán publicadas en el Registro Federal, forman parte de una estrategia impulsada por la Casa Blanca para fortalecer los controles migratorios y reducir las vías que permiten a los extranjeros permanecer legalmente en territorio estadounidense.
Entre los cambios más relevantes figura una norma que entrará en vigor el 18 de septiembre, la cual autoriza a los funcionarios de inmigración a rechazar solicitudes de residencia permanente —conocida como green card— si consideran que el solicitante podría convertirse en una carga para el sistema de asistencia pública.
La disposición también alcanza a quienes solicitan visas de inmigrante y no logren demostrar capacidad económica suficiente para mantenerse sin recurrir a programas de ayuda gubernamental.
Estas restricciones retoman una política aplicada durante el primer mandato de Trump (2017-2021), cuando se limitaron los beneficios migratorios para personas que habían recibido asistencia pública destinada a alimentación, vivienda o atención médica, afectando a miles de inmigrantes que aspiraban a regularizar su estatus.
Con este nuevo paquete de medidas, el Gobierno estadounidense busca otorgar mayor discrecionalidad a las autoridades migratorias para evaluar cada caso y endurecer los requisitos para quienes deseen establecerse de manera permanente en el país.



