Santo Domingo Este.– Entre lágrimas, impotencia y profundo dolor, familiares de Esmeralda Moronta de los Santos permanecen a las afueras del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), a la espera de la entrega del cuerpo de la mujer de 36 años asesinada a tiros por su expareja sentimental en las cercanías de la Fiscalía de Violencia de Género del sector Alma Rosa.
“Hace pocos días él le dijo que la iba a dejar tranquila y que se iba a poner para su hijo”, recordó entre sollozos Ámbar Moronta, hermana de la víctima, mientras describía el desconcierto que embarga a la familia tras la tragedia ocurrida la tarde del miércoles.
Los parientes permanecen en silencio, cabizbajos y visiblemente afectados, atrapados en una espera marcada por el llanto contenido, el agotamiento emocional y la incredulidad ante lo sucedido. Algunos evitan hablar; otros apenas logran sostener la voz al recordar a Esmeralda como una mujer alegre, amorosa y dedicada a sus hijos.
Según relató su hermana, la víctima nunca les manifestó haber sufrido agresiones físicas por parte de Omar Tejeda, de 48 años, señalado como el autor del crimen.
Dos niños quedan huérfanos
El hecho dejó en la orfandad a dos niños, de 10 y 4 años, este último hijo de ambos, quienes ahora enfrentan la pérdida de sus padres en circunstancias violentas que han conmocionado a familiares, vecinos y allegados.
De acuerdo con informaciones preliminares, Esmeralda acudió la tarde del miércoles a la Fiscalía de Violencia de Género del sector Alma Rosa con el propósito de solicitar protección judicial, tras alegar sentirse amenazada por su expareja, de quien llevaba varios meses separada.
Al salir de la sede judicial, el agresor la esperaba en las inmediaciones. Al percatarse de su presencia, la mujer intentó huir corriendo y buscó refugio en un colmado cercano; sin embargo, fue perseguida y atacada a tiros.
Testigos indicaron que la víctima alcanzó a gritar “asesino” antes de desplomarse.
Tras cometer el feminicidio, el hombre se suicidó en el mismo lugar, según confirmaron las autoridades.
El caso ha generado consternación en la comunidad y vuelve a encender las alarmas sobre la violencia de género y la necesidad de reforzar los mecanismos de protección para mujeres en situación de riesgo.




