Atado de pies y manos con cinta adhesiva, con múltiples heridas y flotando boca abajo en las aguas del arroyo Lebrón, en Pedro Brand, fue hallado el cuerpo sin vida del niño José Rafael Llenas Aybar, de apenas 12 años. Su asesinato, ocurrido el 3 de mayo de 1996, marcó uno de los episodios criminales más impactantes en la historia reciente de República Dominicana.
El menor recibió 34 puñaladas, fue degollado y presentó graves lesiones internas, incluyendo heridas en el intestino delgado y decenas de estocadas desde la espalda hasta la nuca. El crimen fue cometido por su primo hermano, Mario José Redondo Llenas, de 19 años, con la complicidad de Juan Manuel Moliné Rodríguez, de 18, quienes posteriormente fueron condenados a 30 y 20 años de prisión, respectivamente.
Durante el juicio celebrado en 1998, Moliné Rodríguez describió con crudeza la agresión, asegurando que Redondo Llenas sujetó al niño por el cabello antes de cortarle el cuello y propinarle numerosas puñaladas. Las evaluaciones psicológicas realizadas entonces determinaron que ambos jóvenes presentaban un perfil antisocial, caracterizado por la ausencia de empatía al relatar los hechos.
Tres décadas después del asesinato, el país vuelve a recordar el caso ante la inminente salida de prisión de Redondo Llenas, quien cumplirá su condena tras permanecer recluido en la cárcel de Najayo.
Una mentira que condujo al crimen
El día del asesinato transcurría con normalidad para las familias involucradas. Pasadas las 4:00 de la tarde, José Rafael salió de su casa bajo el cuidado de su primo, quien informó que lo llevaría a una exhibición de motocicletas y luego a la Plaza Bolera. Aquella salida resultó ser una coartada.
Durante el trayecto, los agresores cambiaron de rumbo. El niño, al percibir la situación, mostró nerviosismo, por lo que fue amarrado y colocado en el baúl del vehículo conducido por Moliné Rodríguez.
Mientras la familia comenzaba a preocuparse por la desaparición del menor, Redondo Llenas llamó a la madre del niño para asegurarle que lo había dejado en la bolera. Horas después, tras apuñalarlo repetidamente dentro del automóvil, abandonó el cadáver en el arroyo Lebrón y posteriormente simuló angustia, participando incluso en la búsqueda y en las honras fúnebres.
El hallazgo y las primeras pistas
El cuerpo fue encontrado el 4 de mayo de 1996 en Pedro Brand. En la escena quedaron evidencias clave: un calcetín, un cojín ensangrentado y un papel que contenía el número telefónico de la novia de Moliné Rodríguez, pista que permitió a las autoridades identificar a los responsables.
El arma homicida nunca fue recuperada. Antes de realizarse la autopsia, el cadáver había sido recibido por una funeraria sin ropa y envuelto en una sábana, procedimiento que posteriormente provocó la pérdida de evidencias relevantes para la investigación.
Días más tarde, y sin la presencia de abogados, Moliné Rodríguez confesó su participación y detalló el rol desempeñado por Redondo Llenas. La familia del menor, encabezada por sus padres José Rafael Llenas Manicucci e Ileana Aybar, mantuvo un firme reclamo de justicia pese al profundo dolor.
Un juicio marcado por interrogantes
Durante el proceso judicial surgieron señalamientos contra Luis Palmas de la Calzada y Martín Palmas Meccía, vinculados a la familia diplomática argentina acreditada en el país en ese momento. Sin embargo, nunca fueron interrogados y abandonaron el territorio nacional amparados por inmunidad diplomática y autorizaciones oficiales.
El caso estuvo rodeado de controversias, incluyendo teorías que relacionaban el crimen con supuestos rituales satánicos, versiones que posteriormente fueron descartadas por los propios condenados. También se mencionaron presuntos vínculos con actividades ilícitas, aunque estas líneas investigativas no concluyeron en nuevas acusaciones formales.
Condenas y desenlace judicial
En el juicio de 1998, la defensa solicitó numerosos testimonios de figuras públicas, autoridades policiales, médicos y líderes religiosos. Pese a los elementos debatidos en el proceso, solo Redondo Llenas y Moliné Rodríguez fueron condenados.
Moliné Rodríguez cumplió su pena como coautor del crimen y recuperó la libertad en 2016. Ahora, a 30 años del asesinato que conmocionó a toda una nación, Mario José Redondo Llenas se prepara para salir de prisión este 5 de mayo de 2026.
Mientras tanto, la memoria de José Rafael Llenas Aybar permanece como símbolo de uno de los crímenes más dolorosos y recordados en la historia dominicana, un caso que aún despierta cuestionamientos, indignación y debate público sobre justicia, responsabilidad y memoria colectiva.




