Las playas de Uvero Alto, en la provincia La Altagracia, amanecen nuevamente cubiertas por grandes cantidades de sargazo, obligando a brigadas de trabajadores y equipos pesados a iniciar desde la madrugada intensas jornadas de limpieza para intentar mantener habilitadas las áreas de recreación.
Con el apoyo de palas mecánicas y maquinaria especializada, los operarios retiran toneladas del alga marina que continúa llegando a la costa. Mientras tanto, numerosos turistas observan desde la orilla, indecisos entre ingresar a las aguas afectadas por el sargazo o esperar a que concluyan las labores de limpieza.
La presencia masiva del alga ha transformado el paisaje de una de las principales zonas turísticas del país, dificultando que visitantes nacionales y extranjeros puedan disfrutar del mar Caribe y de las playas que caracterizan el destino.
A pesar de los esfuerzos diarios realizados por hoteles y brigadas de limpieza, la acumulación de sargazo supera en muchos casos la capacidad de recolección. Este fenómeno se ha convertido en una constante durante los meses de mayor calor, afectando desde hace varios años las playas del Este y Sur de la República Dominicana y representando uno de los principales desafíos para el sector turístico.



