Guyana, el pequeño país de 214,969 kilómetros cuadrados ubicado al norte de Sudamérica, entre Surinam y Venezuela, ha captado la atención internacional —incluida la de la República Dominicana— tras el descubrimiento, hace casi una década, de uno de los yacimientos petroleros más importantes del mundo.
La explotación del denominado “oro negro” transformó profundamente la economía guyanesa, posicionando a esa nación como una de las de mayor crecimiento económico en la región. Para 2026, se proyecta que su producto interno bruto (PIB) aumente alrededor de un 24 %, impulsado principalmente por la industria energética, lo que ha llevado a algunos analistas y medios internacionales a describirla como el “Dubái de Sudamérica”.
En ese contexto, el presidente dominicano, Luis Abinader, quien ha visitado Guyana en cuatro ocasiones durante los últimos tres años, firmó un acuerdo bilateral con su homólogo guyanés, Mohamed Irfaan Ali, orientado a la exploración, desarrollo y eventual producción de petróleo o gas natural en el bloque on-shore Berbice.
El convenio fue suscrito con la participación de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), entidad que representará al Estado dominicano dentro del proyecto energético, mientras que la licencia oficial de exploración será otorgada por el Gobierno de Guyana, como parte de una alianza estratégica destinada a fortalecer la seguridad energética entre ambos países.
Participación sin inversión directa
Según informó la Presidencia dominicana, el acuerdo establece que la República Dominicana obtendrá una participación accionaria del 10 % en el bloque petrolero sin necesidad de realizar inversión directa de capital.
De acuerdo con las autoridades, esta modalidad permitirá al país acceder a hidrocarburos sin asumir riesgos financieros iniciales. En caso de que la fase de exploración resulte exitosa, la nación tendría acceso a petróleo crudo o gas natural bajo condiciones preferenciales, lo que podría contribuir a reducir la dependencia energética externa y estabilizar costos de suministro.
El contrato forma parte de una cooperación energética más amplia iniciada tras el memorando de entendimiento firmado entre ambos gobiernos en 2023, mediante el cual se han evaluado oportunidades conjuntas en áreas como refinación, petroquímica y seguridad energética regional.
Con esta iniciativa, República Dominicana busca insertarse en el acelerado desarrollo petrolero guyanés y asegurar participación estratégica en una de las nuevas potencias energéticas emergentes del hemisferio occidental.




