Madrid.- La familia real española ha despedido este lunes en Atenas a Irene de Grecia, su princesa ‘rebelde’, cuyos restos descansan ya en el cementerio de Tatoi, tras un funeral celebrado en la Catedral Metropolitana en una jornada en la que han estado también consternados por el trágico accidente ferroviario ocurrido en España.
Un funeral en el que la reina Sofía, hermana de Irene de Grecia, no ha podido evitar las lágrimas y ha sido consolada por su nieta la princesa Leonor, que la ha mantenido agarrada de la mano.
También la reina Letizia, que se sentaba a la izquierda de doña Sofía, y Felipe VI han realizado en la ceremonia gestos de cariño y consuelo hacia la reina emérita, compañera inseparable de Irene de Grecia, que vivió con ella en el Palacio de la Zarzuela durante más de 40 años.
Los restos de la princesa Irene, hermana de la reina Sofía, han permanecido dos horas a primera hora de la mañana en la capilla Capilla de San Eleftherios, anexa en la Catedral Metropolitana de la capital griega, para que los ciudadanos pudieran despedirse de ella.
Allí han llegado los tres hijos de Constantino de Grecia -Pablo, Nicolás y Filippo-, sobrinos de la princesa Irene, para acompañar la salida del féretro hasta la catedral, donde se ha celebrado el funeral por el rito ortodoxo.
Pablo de Grecia, como jefe de la Casa Real griega tras la muerte de su padre Constantino, ha recordado emocionado a su tía, que murió el pasado jueves en Madrid como una persona que trabajó durante su vida por los demás y ha rememorado también su amor por la naturaleza.
El féretro, cubierto con la bandera griega y con las condecoraciones que tenía la princesa, de las órdenes del Redentor, de las Santas Olga y Sofía y el Elefante de Dinamarca, ha sido colocado en el centro de la catedral, con una corona realizada con flores de camomila, flores silvestres y cardos, las preferidas de la fallecida, con una cinta en la que podía leerse ‘To our Irene’ (‘Para nuestra Irene’).
Además, se podían ver alrededor varias coronas de laureles, de los reyes de España, de la princesa Leonor y su hermana Sofía, de doña Sofía y el rey emérito Juan Carlos I -que no ha viajado a Atenas por consejo médico- y de las infantas Elena y Cristina, además de las de los sobrinos y otros familiares griegos.
Al igual que hace tres años, cuando tuvo lugar también el funeral de su hermano y exrey Constantino II, el féretro de la princesa Irene ha sido trasladado al cementerio real del palacio de Tatoi, donde yacen también los padres de ambos y de doña Sofía, el rey Pablo y la reina Federica de Hannover, así como otros miembros de la familia real helena, cuyo exilio comenzó a raíz del golpe de Estado de 1967 que instauró la dictadura de los coroneles.
Pero a diferencia de esa ocasión, el funeral de la princesa Irene, a la que su familia llamaba ‘Tía Pecu’ por lo peculiar que era, no ha contado con la presencia del rey emérito Juan Carlos I, que no se trasladó desde su residencia en Abu Dabi por consejo médico.
Los reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía regresarán a Madrid inmediatamente y no asistirán a la recepción prevista para después del entierro, a la que se quedará la reina Sofía con sus hijas, las infantas Elena y Cristina.
Felipe VI y la reina Letizia tienen previsto visitar mañana la zona del accidente en Córdoba y han suspendido el acto previsto para mañana en Toledo donde iban a entregar las medallas de Oro al Mérito en Bellas Artes.




