elson Ramón Cruz y Dominga Martínez, padres de Nelsy Cruz, una de las víctimas mortales de la tragedia ocurrida en el centro nocturno Jet Set, evocan a su hija con profundo dolor y tristeza, pero también con orgullo, al describirla como una joven extrovertida, alegre y el alma de la familia.
“Tal vez no mucha gente tenga esa suerte. Está muerta, pero sabemos que está en un buen lugar, porque el Señor dice que no importa lo que hayas hecho, si confiesas que yo soy tu salvador estarás conmigo en el paraíso”, expresó Nelson Cruz, visiblemente conmovido.
Los padres consideran que el proceso judicial contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del Jet Set, avanza con excesiva lentitud, por lo que temen que existan privilegios a favor de los acusados. Aseguran que se han querellado en la parte civil y esperan que se dicten condenas ejemplares, sin tratos preferenciales.
Nelson Cruz explicó que, aunque en su caso puede sostener económicamente a la hija que dejó Nelsy, hay muchas familias que quedaron desamparadas tras la tragedia, por lo que reclaman una compensación económica justa. “Tal vez ellos no paguen mucho tiempo de cárcel, pero deben pagar hasta el último centavo por los daños y perjuicios que causaron en ese acto de irresponsabilidad”, sostuvo, lamentando además que los imputados no serán juzgados bajo el nuevo Código Penal.
Nelsy Cruz era la menor de tres hermanos. A su padre le gustaba recordar cómo disfrutaba bailar con él, su amor por las fiestas y su carácter siempre alegre. “Hoy duele decir que la alegría de la familia se nos fue”, expresó, al tiempo de recordar que su hija dejó a una niña en la orfandad.
El día del suceso, que dejó un saldo de 236 fallecidos y cerca de 180 heridos, los padres comenzaron a recibir llamadas de familiares y amigos, quienes evitaban darles la noticia directamente. Fue Dominga Estévez, abuela de la menor, quien llamó a su nieta y, entre llanto, se enteró de la muerte de su madre.
Nelson Cruz relató que Nelsy era creyente en Dios y que, en la madrugada de la tragedia, llegó a llamar al presidente Luis Abinader para alertarlo de lo sucedido. Según narraciones de su chofer y asistente, cuando era trasladada al hospital se entregó al Señor. Destacó además su capacidad para relacionarse con funcionarios sin buscar beneficios personales, lo que, a su juicio, fue clave en el éxito de su gestión pública.
Para Dominga Martínez, el recuerdo más valioso de su hija es que siempre fue su defensora. “Cuando ella murió yo dije: perdí la que me defendía en todo”, expresó. Recordó también que Nelsy parecía destinada a la política desde antes de nacer, ya que durante su embarazo participó activamente en caravanas políticas en 1982.
Nelsy Cruz realizó sus estudios primarios en la escuela Pedro Antonio Pimentel, en Las Matas de Santa Cruz, provincia Monte Cristi, y cursó el bachillerato en el liceo de la misma comunidad, donde incluso recibió clases impartidas por su propio padre. Según su madre, soñaba con ser odontóloga y llegó a trabajar como asistente en el consultorio de una tía.
A pesar del dolor, la familia asegura que mantendrá viva la memoria de Nelsy Cruz y continuará reclamando justicia por una tragedia que marcó a cientos de familias dominicanas.
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