Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero su industria energética atraviesa uno de los peores momentos de su historia. Durante los 12 años de mandato de Nicolás Maduro, la producción se desplomó por falta de inversión, deterioro de la infraestructura, corrupción y sanciones internacionales.
De acuerdo con estimaciones de expertos del sector, reactivar el petróleo venezolano requeriría inversiones multimillonarias, que podrían superar los 100.000 millones de dólares en un período de varios años.
El plan que evalúa la administración de Donald Trump incluiría la recuperación de pozos, refinerías, oleoductos, tecnología y capital humano, además de un nuevo marco legal que permita la participación de empresas internacionales.
El costo económico es elevado, pero el potencial energético del país convierte a Venezuela en una pieza clave del tablero petrolero mundial.




