La gestión municipal aún no inicia una sola obra significativa tras casi dos años en funciones
La Romana.– A punto de cumplir dos años al frente del Ayuntamiento, la actual administración municipal de La Romana se enfrenta a crecientes críticas de la población debido al evidente deterioro urbano, la falta de mantenimiento de la infraestructura y la inacción frente a problemas sanitarios que afectan a los distintos sectores de la ciudad.
Uno de los principales focos de preocupación es la gran cantidad de imbornales tapados, que provocan constantes inundaciones cada vez que llueve. Las aguas estancadas generan malos olores, propician la proliferación de plagas y aumentan el riesgo de enfermedades, en perjuicio directo de la salud de los ciudadanos.
Pese a las múltiples denuncias de comunitarios y juntas de vecinos, el Ayuntamiento no ha ejecutado un plan efectivo de limpieza y mantenimiento de los sistemas de drenaje pluvial.
«La ciudad está prácticamente abandonada. Lo único que hace el Ayuntamiento es recoger la basura, y a veces ni eso lo hacen bien», comentó Pedro Zorrilla, residente del sector Savica. Agrega que los barrios populares enfrentan un deterioro acelerado, sin que se vea una respuesta institucional.
A esto se suma el hecho de que, según denuncias de munícipes, la gestión municipal aún no ha iniciado la primera gran obra de infraestructura o acondicionamiento urbano, a pesar de haber prometido en campaña una serie de proyectos para mejorar la calidad de vida en el municipio.
“Ya casi van dos años, y no hemos visto ni una acera nueva, solo un parque rehabilitado, el de frente a la CORAL, ni una calle asfaltada por esta alcaldía. Lo único que hacen es recoger la basura y subir publicaciones en redes sociales”, señaló con molestia la dirigente comunitaria María Estévez, del sector Villa Verde.
El estado de abandono también se refleja en los mercados, parques, áreas deportivas y espacios públicos, muchos de los cuales están deteriorados, sin iluminación, ni vigilancia, ni mantenimiento adecuado.
La población romanense exige transparencia, rendición de cuentas y acciones concretas, al tiempo que reclama al Ayuntamiento que deje de operar bajo una lógica de mera administración y asuma su rol como gestor del desarrollo local.
Hasta el momento, el alcalde no ha ofrecido explicaciones públicas sobre la ausencia de obras significativas ni ha presentado un cronograma concreto de ejecución para los años restantes de su gestión.