viernes, febrero 27, 2026
More
    spot_imgspot_img

    TOP 5 DE LA SEMANA

    spot_imgspot_imgspot_img

    Publicaciones relacionadas

    Derrumbes de edificaciones marcan un 2025 crítico para la infraestructura en República Dominicana


    El colapso ocurrido el pasado 27 de diciembre en el Hospital Simón Stridels, en la provincia de Azua, vuelve a colocar en el centro del debate la fragilidad de la infraestructura en República Dominicana, en un año que podría cerrar marcado por una preocupante seguidilla de derrumbes de techos y edificaciones en distintos puntos del país.

    Los eventos, registrados en contextos diversos —obras privadas, centros de entretenimiento, viviendas y proyectos estatales— comparten un denominador común: deficiencias en los procesos de control, regulación y supervisión de las construcciones.

    El incidente más reciente se produjo durante los trabajos de ampliación y remozamiento del Hospital Simón Stridels. De acuerdo con el contratista responsable, el colapso ocurrió mientras se realizaba el vaciado de la losa del segundo nivel, en un área específica de la estructura.

    Por su parte, el Servicio Nacional de Salud (SNS) calificó el hecho como un “evento técnico parcial” y aseguró que no representó peligro para la población ni para el personal sanitario, ya que el centro permanece cerrado de manera temporal como parte del cronograma de intervención. Las autoridades confirmaron, además, que no se registraron personas lesionadas.

    Aunque este caso no dejó víctimas, se suma a una lista de colapsos estructurales que durante el año sí cobraron vidas humanas y provocaron una profunda alarma social.

    Uno de esos episodios ocurrió el 31 de enero de 2025, en el sector Villa Nazaret, provincia La Romana, cuando una edificación de tres niveles colapsó de forma repentina alrededor del mediodía, dejando a cinco obreros atrapados entre los escombros. El hecho dejó un saldo de tres fallecidos.

    Posteriormente, Bárbara Guerrero, funcionaria del Departamento de Planeamiento Urbano del Ayuntamiento de La Romana, confirmó que la obra carecía de los permisos requeridos, al tratarse de una construcción informal sin ningún tipo de autorización oficial.

    El caso más impactante del año se registró en la madrugada del 8 de abril de 2025, cuando el techo de la discoteca Jet Set se desplomó durante un concierto con cientos de personas en su interior, entre ellas el merenguero Rubby Pérez, quien se presentaba esa noche.

    El colapso convirtió el espacio de diversión en una escena de caos y desesperación, consolidándose como una de las tragedias más graves de la historia reciente del país. El balance oficial fue de 236 personas fallecidas y al menos 180 heridas.

    Meses después, el 29 de septiembre, otro derrumbe se produjo en el ensanche Ozama, en Santo Domingo Este, donde una vivienda colapsó a causa de las intensas lluvias asociadas al paso de una onda tropical. El evento volvió a evidenciar la vulnerabilidad de numerosas edificaciones ante fenómenos climáticos, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas y con construcciones levantadas sin criterios técnicos adecuados.

    La lista continuó el 26 de octubre de 2025, cuando un edificio en construcción se desplomó en el sector San Antonio, en San Cristóbal, afectando un vehículo que se encontraba en las inmediaciones. Según los reportes, el colapso estuvo vinculado a los fuertes vientos y lluvias provocados por el huracán Melissa, sin que se reportaran personas heridas.

    Especialistas en ingeniería y urbanismo coinciden en que gran parte de estos derrumbes tiene su origen en la falta de permisos, la informalidad en los procesos constructivos y la débil supervisión de las obras, tanto del sector privado como del Estado.


    ARTICULOS POPULARES