Santo Domingo.— La esperanza de vida en República Dominicana ha aumentado de manera significativa durante las últimas siete décadas, pero el avance no ha cerrado la brecha entre hombres y mujeres. Los datos de la muestran que las dominicanas viven, en promedio, más de seis años que los hombres, una diferencia asociada en buena medida a la sobremortalidad masculina por accidentes, violencia y otras causas prevenibles. En 2022, la esperanza de vida al nacer alcanzó 77.90 años para las mujeres y 71.53 años para los hombres, una diferencia de 6.37 años. El indicador general se situó en 74.74 años. La desigualdad no es reciente. En 1950, las mujeres tenían una esperanza de vida de 45.22 años, frente a 42.91 años entre los hombres. Para el año 2000, la diferencia se había ampliado a más de cuatro años: 71.06 años para las mujeres y 66.79 para los hombres.
Mientras la longevidad de la población ha aumentado, la mortalidad masculina continúa concentrándose en edades jóvenes y adultas, particularmente por causas externas. Los hombres representan más del 80% de las muertes por causas externas en el país, categoría que incluye accidentes de tránsito, homicidios y suicidios.
Los accidentes viales constituyen una parte importante de esta mortalidad. República Dominicana cerró 2024 con 1,961 fallecidos en siniestros de tránsito, el año más letal en las vías desde 2010. Del total, alrededor del 87% de las víctimas fueron hombres.
La violencia también presenta una marcada diferencia por sexo. En 2023, la tasa de homicidios entre los hombres alcanzó 20.64 por cada 100,000 habitantes, mientras que los suicidios mantienen igualmente una fuerte concentración masculina: cerca del 87% de las víctimas corresponde a varones. Entre 2019 y 2023 se registraron 20,760 muertes accidentales y violentas, y los accidentes de tránsito representaron el 42% de esas defunciones en 2023.
Este patrón contribuye a que una proporción importante de hombres muera antes de alcanzar edades avanzadas, reduciendo su esperanza de vida promedio frente a las mujeres.
La mortalidad infantil impulsó el gran salto demográfico
El país, sin embargo, ha experimentado una transformación profunda en sus indicadores de supervivencia.
En 1950, la esperanza de vida apenas rondaba los 44 años. Siete décadas después, había aumentado hasta 74.74 años. Uno de los principales factores detrás de este avance fue la reducción de la mortalidad infantil.
Mientras en 1950 morían aproximadamente 159 menores de un año por cada 1,000 nacidos vivos, en 2022 la tasa se redujo a cerca de 18 por cada 1,000. Las proyecciones de la ONE estiman que para 2050 podría descender hasta 13.5 defunciones por cada 1,000 nacidos vivos.
La pandemia de COVID-19 produjo una interrupción temporal de esta tendencia. La esperanza de vida descendió de 73.77 años en 2019 a 73.29 en 2020, antes de iniciar nuevamente su recuperación. Las mujeres mantienen ventaja en la vejez
La diferencia entre hombres y mujeres no desaparece al llegar a la tercera edad. Por el contrario, los datos muestran que las mujeres mantienen una ventaja en los años que pueden esperar vivir después de los 60.
En 1950, un hombre de 60 años podía esperar vivir unos 13 años adicionales, mientras una mujer de la misma edad tenía una expectativa cercana a los 14 años.
Para 2022, la expectativa había aumentado a 20.26 años adicionales para los hombres y 23.63 para las mujeres.
El comportamiento confirma el avance del envejecimiento poblacional dominicano y el aumento de la cantidad de personas que alcanzan edades avanzadas.
La brecha podría mantenerse durante el siglo
Las proyecciones demográficas apuntan a que la población dominicana continuará ganando años de vida, aunque la diferencia entre hombres y mujeres no desaparecería.
Para 2050, la esperanza de vida promedio podría alcanzar 81.63 años, mientras que para 2099 llegaría a 91.47 años.
Al final del siglo, las proyecciones sitúan la esperanza de vida masculina en 88.85 años, frente a 93.96 años para las mujeres, lo que mantendría una diferencia superior a cinco años.
El Anuario de Estadísticas Vitales de la ONE registró 43,032 defunciones en 2022: 25,213 correspondieron a hombres y 17,795 a mujeres. La diferencia refleja una realidad demográfica persistente: aunque República Dominicana ha logrado importantes avances en longevidad, los hombres continúan enfrentando un mayor riesgo de morir prematuramente.
Reducir las muertes por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios, junto con fortalecer la prevención y la atención de otros factores de riesgo, aparece así como uno de los principales desafíos para disminuir la brecha de mortalidad entre ambos sexos.




