miércoles, marzo 11, 2026
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    Babe Ruth: de niño problemático en un reformatorio a leyenda que transformó la historia de la MLB

    George Herman “Babe” Ruth: de niño problemático en un reformatorio a leyenda que cambió la MLB

    George Herman Ruth, más conocido como Babe Ruth, no solo se convirtió en el jugador más influyente en la historia del béisbol de las Grandes Ligas, sino que trascendió el deporte para transformarse en un ícono cultural del siglo XX. Detrás del mito del jonronero inmortal y del hombre que “construyó el estadio de los Yankees” existió un niño rebelde, marcado por la falta de atención familiar y una vida intensa tanto dentro como fuera del campo.

    Infancia complicada en Baltimore

    Babe Ruth nació el 6 de febrero de 1895 en Baltimore, Maryland, hijo de George Ruth Sr. y Kate Ruth. Fue uno de ocho hermanos, de los cuales solo sobrevivieron dos. Su padre trabajaba largas jornadas en un bar familiar y su madre, enfermera, pasaba poco tiempo en casa, lo que dejó al pequeño George expuesto a la vida de las calles.

    Desde temprana edad, Ruth se involucró en travesuras: robaba comida, mascaba tabaco y se escapaba de la escuela. Ante la incapacidad de sus padres de controlarlo, lo enviaron al St. Mary’s Industrial School for Boys, un reformatorio católico donde recibiría disciplina estricta y aprendería diversos oficios. Ese lugar sería decisivo para cambiar su destino.

    En St. Mary’s, Ruth conoció al reverendo Matthias Boutlier, mentor clave en su vida. Boutlier no solo le enseñó a batear y lanzar, sino que canalizó su energía y rebeldía hacia el béisbol, mostrando al joven que el deporte podía ser un camino de disciplina y propósito.

    El inicio de una carrera legendaria

    Su talento llamó la atención rápidamente. En 1914, con apenas 19 años, el reverendo Boutlier recomendó a Ruth al dueño de los Baltimore Orioles, Jack Dunn, quien lo contrató por 600 dólares. Como era menor de edad, el reformatorio firmó oficialmente el contrato. Por su juventud, lo apodaron “Dunn’s Babe”, que pronto se simplificó a “Babe”, nombre que quedaría para la historia.

    Ese mismo año, Ruth debutó en las Grandes Ligas con los Boston Red Sox, con quienes ganó tres Series Mundiales. En 1919, fue vendido a los New York Yankees, un movimiento que transformaría al equipo de mediocre a dominante. En su primera temporada con los Yankees conectó 54 jonrones, más que cualquier otro equipo completo salvo uno, revolucionando la manera de jugar y marcando el inicio de la “era de la pelota viva”.

    A lo largo de su carrera, Ruth bateó 714 jonrones, récord que se mantuvo hasta 1974, y ganó siete Series Mundiales con los Yankees. Su influencia fue tan grande que el estadio se conoció popularmente como “La casa que Babe Ruth construyó”.

    La vida fuera del campo

    Fuera del diamante, Ruth llevó un estilo de vida intenso y extravagante. Firmó contratos publicitarios, apareció en películas y llegó a percibir 80,000 dólares anuales, una suma récord en su época. Era famoso por su voraz apetito y su vida nocturna, consumiendo grandes cantidades de comida y bebida antes de los partidos. Su carisma y cercanía con el público ayudaron a restaurar la credibilidad del béisbol tras el escándalo de los Black Sox en 1919.

    En 1914 se casó con Helen Woodford, con quien adoptó a su hija Dorothy. Tras la muerte de Helen en 1929, Ruth se casó con Claire Merritt Hudgson, quien aportó estabilidad a su vida durante sus años de mayor presión mediática.

    A pesar de sus excesos, Babe Ruth nunca olvidó sus raíces. Ayudó al reverendo Boutlier y al reformatorio donde creció, y realizó donaciones a hospitales infantiles.

    Reconocimiento y legado

    Babe Ruth fue parte de la primera generación en ser inducida al Salón de la Fama del Béisbol en 1936. Falleció el 16 de agosto de 1948, a los 53 años, víctima de cáncer de garganta. Su biógrafo, Robert W. Creamer, lo definió como “el mejor jugador de béisbol de todos los tiempos”. Más allá de los récords, Ruth cambió el juego, salvó la imagen del béisbol en un momento crítico y se convirtió en un símbolo cultural imborrable.

    De niño rebelde en un reformatorio a icono universal del deporte, la vida de Babe Ruth demuestra que incluso los comienzos más difíciles pueden dar lugar a figuras capaces de transformar la historia.

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