En una jornada histórica marcada por el arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro, venezolanos residentes en distintas partes del mundo se volcaron a las calles para celebrar lo que consideran el fin de una era de autoritarismo y represión. La captura, anunciada la madrugada de este sábado en medio de una operación militar liderada por Estados Unidos, ha desatado emociones encontradas entre alegría, alivio y esperanza entre la diáspora venezolana.
En Santiago de Chile, decenas de venezolanos ondearon banderas y corearon consignas como “La dictadura ya cayó” y Libertad, libertad, frente a la embajada de Venezuela, celebrando la noticia después de años de distancia forzada por la crisis política y económica en su país.
Similares escenas se vivieron en Lima, donde residentes inmigrantes se congregaron frente a la sede diplomática para abrazarse, cantar el himno nacional y expresar su anhelo de un futuro diferente para Venezuela.
En Estados Unidos, grandes concentraciones tuvieron lugar en Florida, especialmente en Doral, ciudad con gran presencia venezolana. Allí, grupos de migrantes celebraron con música, bailes y llanto de emoción, calificando la captura de Maduro como un “día de libertad” tras años de sufrimiento y separación familiar.
La celebración no se limitó a América Latina y el sur de Estados Unidos: en Madrid y otras ciudades europeas, miembros de la comunidad venezolana también salieron a las calles con banderas y mensajes de esperanza.
Emociones mixtas y miradas al futuro
A pesar de la euforia, muchos venezolanos expresaron sentimientos encontrados. Mientras celebran lo que consideran el final de una dictadura que provocó una de las mayores crisis migratorias del continente —con cerca de 7.7 millones de venezolanos fuera del país desde 2014— también hay inquietud por el futuro político y social de Venezuela.
Algunas voces destacaron la necesidad de una transición democrática ordenada y lamentaron la violencia inherente a la operación que llevó al arresto de Maduro, resaltando que aún quedan desafíos importantes en el camino hacia la estabilidad nacional.
Un grito de esperanza
Para muchos migrantes, esta jornada representa un punto de inflexión después de años de lucha, pérdida y sacrificio. “Es un nuevo comienzo para nosotros y para Venezuela”, dijo una venezolana residente en la República Dominicana, quien relató que, tras casi seis años fuera de su país, ahora sueña con volver a casa y reencontrarse con su familia.
Mientras tanto, en las plazas, parques y avenidas donde se reunieron las comunidades venezolanas, se repitió la misma consigna: libertad y esperanza después de una larga noche.




