Taipéi.- Taiwán acusó este martes a la Guardia Costera de China de realizar operaciones que considera actos de “hostigamiento” en aguas ubicadas al este de la isla, luego de que Pekín anunciara una nueva ronda de patrullas marítimas en esa zona estratégica.
La Administración de la Guardia Costera de Taiwán informó que desplegó el patrullero Lanyu y otras embarcaciones para seguir los movimientos de los buques chinos después de detectar su presencia en aguas situadas al este y noreste de la isla. Según los datos ofrecidos por las autoridades marítimas taiwanesas, alrededor de las 16:00 hora local, el Zhujiajian se encontraba a unas 97 millas náuticas, equivalentes a unos 180 kilómetros, al noreste de la isla Verde. Mientras, el Chongming navegaba a aproximadamente 146 millas náuticas, unos 270 kilómetros, al este de Lanyu.
La Guardia Costera de Taiwán aseguró que mantiene bajo vigilancia a ambas embarcaciones y cuestionó la autoridad de Pekín para realizar operaciones de aplicación de la ley en las aguas que considera bajo su jurisdicción. “Taiwán posee derechos soberanos y jurisdicción en su zona económica exclusiva al este de la isla y China no tiene jurisdicción alguna sobre ninguna de las aguas circundantes de Taiwán”, sostuvo el organismo en un comunicado.
La respuesta de Taiwán se produjo después de que la Guardia Costera china anunciara una nueva ronda de “patrullas rutinarias de aplicación de la ley” al este de la isla. Pekín ha incrementado durante los últimos meses su presencia marítima en esa zona, una situación que ha generado nuevas críticas por parte de las autoridades taiwanesas.
El portavoz de la Guardia Costera china Jiang Lue afirmó que el grupo encabezado por el Zhujiajian había intensificado desde principios de septiembre las labores de “control” en esas aguas. Según explicó, las operaciones tienen como objetivo garantizar el orden de la navegación y proteger los “derechos e intereses legítimos” de ciudadanos chinos. Las autoridades de Taiwán han rechazado anteriormente este tipo de argumentos y han señalado que las patrullas representan una forma de presión sobre la isla. Taipéi también ha pedido a Pekín evitar acciones que puedan incrementar las tensiones militares y políticas en la región.
La zona donde se desarrollan las patrullas tiene especial importancia estratégica. Además de formar parte de rutas marítimas utilizadas para el comercio internacional, se encuentra en un área considerada relevante para eventuales operaciones de apoyo a Taiwán en caso de una crisis militar.
Analistas de defensa citados en el reporte consideran que las rutas marítimas ubicadas al este de la isla podrían ser utilizadas por países como Estados Unidos y Japón para brindar asistencia a Taipéi ante un eventual escenario de invasión o bloqueo marítimo por parte de China.
Esta ubicación también convierte a las aguas orientales en un punto de interés para la seguridad regional, debido a su conexión con importantes rutas marítimas del Pacífico. Cualquier incremento de la actividad militar o de seguridad marítima en el área es seguido de cerca por países de la región.
Despliegue en Taiwán
El despliegue de embarcaciones de la Guardia Costera de Taiwán para seguir a los buques chinos forma parte de los mecanismos utilizados por Taipéi para monitorear las actividades de Pekín y evitar que las operaciones marítimas deriven en incidentes mayores.
La situación se desarrolla en medio de la prolongada disputa política entre China y Taiwán. Pekín reclama la soberanía sobre la isla y mantiene abierta la posibilidad de utilizar la fuerza para lograr su control, mientras que el Gobierno taiwanés sostiene que el futuro político del territorio corresponde exclusivamente a sus habitantes. China considera a Taiwán parte de su territorio y ha rechazado cualquier iniciativa que pueda interpretarse como una declaración de independencia formal. Por su parte, las autoridades de Taipéi han insistido en que la población de la isla tiene derecho a decidir su futuro y han fortalecido sus capacidades de defensa y vigilancia.
Las tensiones entre ambas partes se han intensificado durante los últimos años con el aumento de ejercicios militares chinos alrededor de la isla, así como con una mayor presencia de embarcaciones de la Guardia Costera y aeronaves militares en zonas cercanas.
Las autoridades de Taiwán mantienen vigilancia sobre las actividades de los buques chinos y han reiterado que continuarán utilizando sus medios marítimos para monitorear cualquier movimiento que pueda afectar sus intereses o comprometer la seguridad de sus aguas.
El Gobierno taiwanés también ha insistido en que las diferencias deben gestionarse mediante mecanismos que eviten una escalada y ha llamado a China a actuar con responsabilidad para reducir los riesgos de enfrentamientos accidentales.
Por ahora, no se ha informado de incidentes mayores entre las embarcaciones de ambas partes. Sin embargo, Taiwán considera que la presencia recurrente de buques chinos en sus aguas cercanas aumenta el riesgo de incidentes y de una mayor escalada de las tensiones en el estrecho y sus alrededores.
La nueva ronda de patrullas se suma así a una serie de episodios que mantienen bajo atención internacional la relación entre Pekín y Taipéi, especialmente por la importancia económica y estratégica que tiene el Pacífico occidental.
Mientras tanto, la Guardia Costera de Taiwán continúa siguiendo los movimientos de las embarcaciones chinas, mientras las autoridades de Pekín defienden que sus patrullas forman parte de sus labores habituales de vigilancia y aplicación de la ley marítima.




