Washignton.– A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el proceso judicial contra Khalid Sheikh Mohammed, señalado como presunto autor intelectual de los ataques, continúa marcado por retrasos y obstáculos legales que ponen en duda que llegue a celebrarse.
Mohammed permanece detenido en la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba, donde fue trasladado en 2006 tras pasar más de tres años en prisiones secretas de otros países. Fue capturado en Pakistán en 2003 y posteriormente acusado de haber desarrollado y dirigido la operación de Al Qaeda que provocó los atentados. Aunque un juez militar fijó recientemente el 5 de junio de 2028 como fecha para iniciar el juicio contra Mohammed y otros tres acusados, abogados vinculados al caso consideran poco probable que el proceso llegue a completarse. Parte de las dificultades están relacionadas con los interrogatorios a los que fue sometido tras su captura. Un informe del Senado estadounidense documentó que Mohammed fue sometido a 183 sesiones de waterboarding, una técnica de interrogatorio que simula el ahogamiento, durante su permanencia bajo custodia de la CIA. Las circunstancias de interrogatorios han generado una extensa batalla legal sobre la admisibilidad de las pruebas obtenidas posteriormente.
A finales de agosto, el juez militar determinó que los fiscales no podrán utilizar una confesión que Mohammed entregó al FBI en 2007, al considerar que sus declaraciones estaban contaminadas por los métodos de interrogatorio utilizados previamente. El Gobierno estadounidense decidió no apelar la decisión para evitar que el proceso sufriera nuevas demoras. El caso también pasó por un intento de ser llevado a un tribunal civil. En 2009, el entonces fiscal general Eric Holder anunció planes para juzgar a Mohammed y otros acusados en Manhattan, cerca del lugar donde se encontraban las Torres Gemelas. Sin embargo, la propuesta enfrentó una fuerte oposición debido a preocupaciones de seguridad y finalmente fue descartada.
El abogado Joshua Dratel, quien participó en la defensa de Mohammed, cuestionó el funcionamiento de las comisiones militares y sostuvo que los procesos han quedado atrapados en disputas sobre su legalidad y procedimientos.
En contraste, David Raskin, quien habría encabezado la acusación contra Mohammed en Nueva York, considera que un juicio civil habría terminado con una condena. A su juicio, las comisiones militares han estado plagadas de litigios que han impedido avanzar con el proceso. Mientras tanto, los familiares de las víctimas continúan reclamando que el caso llegue a una conclusión. Terry Strada, cuyo esposo murió en el World Trade Center, afirmó que las familias aún esperan que se haga justicia y que el proceso llegue finalmente a su fin.
La posibilidad de que el juicio comience en 2028 permanece abierta, pero las disputas legales acumuladas durante más de dos décadas mantienen en duda cuándo, o incluso si, Mohammed y los demás acusados enfrentarán finalmente un juicio por los atentados que dejaron miles de víctimas hace 25 años.




