Nueva Delhi.– Atrapada entre el rechazo a la homosexualidad en su entorno y la insistencia de su familia por verla casada, , una joven lesbiana del sur de la India, encontró en un anuncio de Instagram una vía de escape al pactar un matrimonio de conveniencia con un estudiante gay dispuesto a salvar las apariencias ante la sociedad. Hombre gay, 23 años, estudiante de medicina (…) Busco una chica lesbiana o asexual que pueda esperar cinco o seis años para casarse (…) El matrimonio es para mis padres y la sociedad; pero podemos ser buenos amigos y puedes estar en una relación con otra persona», rezaba la publicación.La propuesta buscaba sellar lo que popularmente se conoce como un «matrimonio lavanda», una unión en la que dos personas acuerdan casarse para proteger su orientación en la intimidad y cumplir a la vez con el mandato de sus familias, en un país que despenalizó las relaciones homosexuales en 2018 pero donde el Tribunal Supremo rechazó en 2023 legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Para Asha, también estudiante de medicina en una zona rural, responder al mensaje fue la única alternativa ante la incomprensión de su entorno, donde según explicó a EFE, «(ser LGTBIQ+) no es aceptado y piensan que es una elección. Aman más a su orgullo que a sus hijos». Un refugio en las redes
La experiencia de Asha refleja una práctica en auge en la que jóvenes de la comunidad LGTBIQ+ utilizan plataformas como Instagram, Facebook, Telegram y Reddit a modo de tableros de clasificados anónimos.
En muchos de estos anuncios, los aspirantes no solo buscan sortear la presión familiar, sino que se ven obligados a reproducir los filtros del matrimonio concertado tradicional, buscando compatibilidad en casta, religión, idioma y nivel educativo para que la farsa conyugal resulte creíble ante sus padres.
Los ‘matrimonios lavanda’, retratados en el cine indio en 2022 a través de la comedia ‘Badhaai Do’, donde un policía y una profesora homosexuales se casan tras descubrir la orientación del otro por accidente, han encontrado en el espacio digital una vía más transparente de coordinaciónSi bien no existen registros oficiales sobre la magnitud del fenómeno, el abogado de la Fundación Naz, Abhay Shukla, subraya que las plataformas han transformado estos acuerdos, recordando que «hoy en día es muy fácil que un hombre y una mujer queers se encuentren y decidan casarse para que sus familias no los molesten más. Pero antes no era tan sencillo: eran principalmente hombres homosexuales que se casaban con mujeres sin informarles sobre su orientación sexual».
La necesidad de intermediación llevó a Thanima, una mujer asexual de 25 años del sur del país, a crear su propia página tras sufrir el asedio familiar para casarse, gestionando desde entonces más de 400 anuncios anónimos.
«Apoyo el matrimonio homosexual pero ahora mismo en la India no es una realidad (…) Las personas queer no se sienten seguras saliendo del armario. Entonces, terminan casándose por presión. Creo que es mejor si dos personas queer se casan sabiendo la orientación sexual de cada uno y con un mutuo acuerdo», explica Thanima a EFE.
El riesgo de la farsa
Pese a tratarse de uniones consensuadas, la Fundación Naz advierte de que sostener una doble vida suele derivar en cuadros de angustia emocional, ansiedad y crisis de identidad.
La hostilidad que rodea a la diversidad sexual en el país, donde un estudio de BMC Public Health en 2024 halló que más del 60 % de los hombres homosexuales o bisexuales en seis ciudades indias habían sufrido violencia, se reflejan en el propio proyecto de Thanima, cuya cuenta sumó más de 3,7 millones de visitas en un mes pero apenas cuenta con unos 6.500 seguidores públicos por temor a quedar expuestos.
«Es bueno ser anónima. Si estuvieran cerca mío probablemente me matarían», relata mientras muestra los mensajes de odio y amenazas directas que reciben sus publicaciones.. Ajenos todavía al desenlace de su acuerdo, Asha y su prometido virtual continúan chateando a diario sobre confidencias familiares y planes de futuro sin haberse visto nunca en persona, convencidos de encontrarse en unos años para sellar su boda cuando terminen la carrera.
«Estamos hechos el uno para el otro en otro universo», bromea la joven sobre un matrimonio diseñado meticulosamente no para compartir el amor, sino para comprar ante el mundo el derecho a vivir sus verdaderas vidas en secreto.




