El mundo de la música caribeña perdió este 6 de diciembre a una de sus figuras más influyentes: Rafael Ithier Natal, fundador, director y propietario de El Gran Combo de Puerto Rico. A sus 99 años, el legendario músico dejó un legado que marcó más de seis décadas de historia en la salsa y consolidó a la agrupación como embajadora cultural de la isla.
“Yo quise ser músico toda mi vida…”, afirmó Ithier en 2017, una frase que resume la pasión inquebrantable que lo acompañó hasta el final. Su voz se apagó, pero su piano y su visión continúan resonando a través del inconfundible sonido del llamado “Combo que no se deja”, vigente en el gusto popular desde 1962.
El arquitecto del sonido puertorriqueño
Ithier fundó El Gran Combo el 26 de mayo de 1962 con una misión clara: crear un sonido único, auténticamente puertorriqueño y diferente al de Cortijo y su Combo, agrupación en la que también participó. Ese objetivo, según especialistas, se cumplió con creces.
El compositor y académico Raymond Torres Santos destacó que Ithier “le sirvió al país con su genio musical” y que su mayor legado fue concebir a El Gran Combo como una institución cultural que llevó la identidad boricua a escenarios internacionales.
El sociólogo y autor Hiram Guadalupe calificó a Ithier como una “referencia obligada” de la narrativa musical del Caribe desde mediados del siglo XX, resaltando su aporte artístico, humano y empresarial. Subrayó, además, la audacia de crear un estilo que se ha mantenido intacto por 63 años, sin importar los cambios en la alineación.
Una empresa musical ejemplar
Ithier también dejó huella como administrador. Implementó un modelo cooperativista en la orquesta, en el que todos los integrantes recibían igual salario y contaban con un fondo común para reemplazos y emergencias. Este sistema, considerado innovador y equitativo, garantizó estabilidad y evitó constantes bajas en la agrupación a lo largo de seis décadas.
Para Guadalupe, la humanidad de Ithier trascendía el escenario. “Visitaba a las familias de los músicos para asegurarse de que estuvieran bien… eso no lo hace cualquier director”, expresó.
Disciplina como pilar de la excelencia
La disciplina fue uno de los valores inflexibles del “mulato mayor”. Desde su paso por la orquesta de Rafael Cortijo hasta la fundación de El Gran Combo, exigió puntualidad, rigor y profesionalismo absoluto. Cantantes como Jerry Rivas, Anthony García y Joselito Hernández han testificado en múltiples ocasiones sobre la rectitud que caracterizó al pianista.
“Ithier era el primero en bajar al lobby del hotel a esperar a los muchachos (…) No toleraba la indisciplina”, recordó Guadalupe al subrayar que esta ética de trabajo definió la proyección impecable de la agrupación en más de medio siglo de trayectoria.
Un legado para la eternidad
Rafael Ithier Natal falleció, pero su obra permanece como cimiento de la salsa y orgullo de Puerto Rico. Su sonido —forjado con identidad, disciplina y visión— continúa recorriendo el mundo a través de El Gran Combo, la institución musical que él mismo levantó y que hoy sigue representando la bandera puertorriqueña en la escena internacional.




